El túmulo de Maratón

Al sur de Maratón, a 41 kilómetros al noroeste de Atenas por la carretera de Rafína, se desarrolló en el 490 antes de Cristo una de las más célebras batallas de la Antigüedad, descrita por Herodoto en su Historia.

La flota persa de Darío zarpó de Asia Menor para reprimir la insurrección, atracó en el golfo de Maratón y desembarcó a sus tropas para marchar sobre Atenas. Los atenienses, comandados por Milcíades, después de haber observado durante ocho días los movimientos de los persas,  rodearon al ejército enemigo, causaron numerosas pérdidas (6.400 bajas persas por sólo 192 griegas) y lo obligaron a irse de allí.

Cuenta la tradición que Milcíades, para anunciar la victoria, envió un mensajero que corrió sin parar desde Maratón a Atenas. En la llanura junto a la costa, un tiempo desierta y pantanosa, se alza el túmulo de Maratón.

Este túmulo se puede visitar en verano desde las 8.00 a las 14.30 horas; y en invierno entre las 8.30 y las 15.00 horas; cierra los lunes. Fue erigido como tumba de los hoplitas griegos caídos durante esta batalla, decisiva para la libertad de la Hélade.

A sus pies se encuentra una copia de la estela funeraria de Aristón, cuyo original está en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas, que representa a un soldado similar a los que combatieron en aquella ocasión.

A la derecha de la carretera se puede visitar un Museo Arqueológico que reúne objetos de la edad heládica y micénica. Os los recomiendo. A poca distancia se hallan ubicadas las tumbas de los plateos, en las que están sepultados los soldados de Platea, ciudad de Beocia, que acudieron en auxilio de los atenienses, y una necrópolis heládica del 2.000 antes de Cristo, testimonio de la antigua presencia humana en la llanura de Maratón.

Foto vía Mi Maleta y yo

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