Mistra, una maravilla griega

Durante nuestro viaje a Atenas, si tenemos tiempo, podemos realizar varias excursiones interesantes para conocer distintos hitos del país heleno. Uno de ellos es Mistra.

En el monte Taygetos (cerca de la antigua Esparta), se hallan esparcidas las ruinas de lo que en su día fue la formidable población de Mistra, coronadas por la imponente fortaleza, erigida en 1249 por Guillaume de Villehardouin, y que fue capital del déspota  griego de Morea en los siglos XIV y XV.

Los trabajos de recuperación de la ciudad han sido tan meritorios que en 1989 fue declarada Patrimonio Mundial. Mistra está a ocho kilómetros  al oeste de la actual ciudad de Sparti. Las ruinas se pueden visitar desde las 8.00 a las 18.00 en verano y desde las 8.00 a las 15.30 en invierno. La entrada general vale seis euros y la reducida tres.

En dirección opuesta a la oficina de venta de billetes de la entrada superior, parte un camino con la indicación de kastro, que lleva hasta la fortaleza leavntada  por los francos y ampliada después por los turcos.

El camino que parte de la misma oficina llega hasta Agia Sofia, la iglesia del palacio en la que aún se conservan algunos frescos. Desde aquí se desciende hasta que el camino finalizar perpendicularmente en otro: a la izquierda está la puerta de Nauplia, principal entrada de la población.  Muy cerca se halla el gran palacio de los Déspotas, un complejo compuesto por varios edificios  erigidos  en distintos momentos.

Desde la puerta de Monemvasia, se llega el convento de Pantanassa, del siglo XIV. Los coloridos frescos del siglo XV que decoran sus paredes se hallan entre los mejores de arte bizantino tardío. El camino prosigue hasta llegar al monasterio de Perivleptos construido en una roca; sobresalen sus frescos del siglo XIV.

La Mitrópolis (catedral de Agios Dimitrios) consiste en un conjunto de edificios encerrado en una muralla alta. En el museo anexo se pueden ver  fragmentos de esculturas y cerámicas de las iglesias de Mistra. Tras la Mitrópolis se ubica el monasterio de Vrontokhion, que en su día fue foco principal de las actividades culturales.

Foto vía Easy Viajar

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