Tres días en Atenas

MUSEO ACROPOLIS ATENAS

Os planteo un viaje a la capital de Grecia que dure solo tres días. Por ello, se debe sacar el mayor provecho a tan exigua visita y conocer varios lugares emblemáticos de la bella Atenas.

El primer día puede arrancar paseando  sobre la Colina de las Musas, atravesada por el majestuoso monumento de mármol de Philopappos, un griego-sirio que llegó a er cónsul romano. Desde aquí, se pueden disfrutr con maravillosas vistas a la Acrópolis y la ciudad.

Una senda pasa justo frente a Agios Dimitrios Loumbardiaris, una sigular iglesia del siglo XV nombrada en honor al término en griego para “cañón” pues,  según  cuenta la leyenda, un soldado otomano falleció por un rayo justo cuando estabaa punto de  disparar un cañón.

Al norte del monumento a Philipappos, se encuentra Pnyx, donde hablaron ciudadanos y oradores atenienses de talla de Pericles, Temístocles y Demóstenes.

Luego, se puede acudir al  Museo de la Acrópolis que alberga varios hitos espectaculares del sitio más famoso del país. Los hallazgos datan del tiempo del Hecatompedón, el edificio más antiguo de la Acrópolis, si bien la exhibición es en la Galería Partenón, donde partes del friso del Partenón se enseñan  dramáticamente.

La mayoría del friso se encuentra en el Museo Británico. Todo a raíz de que Lord Elgin ordenara sacar las esculturas de los Propileos y del Erecteón entre 1801 y 1812, cuando Grecia pertenecía  al Imperio Otomano.

Para tomar fuerzas nada mejor que acudir a los restaurantes, cafés, bares que  han florecido sobre las calles secundarias que hay entre Syntagma, del otro lado del Parlamento, y Monastiraki. Una cena en uno de ellos será una buena forma de cerrar la joranda.

El segundo día comienza con la visita al Museo de Arte Cicládico, que exhibe piezas del mar Egeo, donde floreció una antigua civilización entre 3300 y 200 a.C. La colección cuenta con  las famosas  figuras geométricas que inspiraron el arte cubista.

A renglón seguido, se acude a conocer Estadio Panatenaico, en Mets, un vecindario del oriente de Atenas. Reformado en 1896, el Estadio, que los griegos llamaron Kallimarmaro (“el mármol hermoso”) es famoso por ser  la meta del Maratón Clásico de Atenas que se celebra cada otoño. Se encuentra cerca  desde los Jardines Nacionales.

Para el tercer día,  hay que acuidar al lago Vouliagmeni, ubicado dentro de una roca y famoso como spa natural. El agua permanece cálida todo el año y se encuentra justo al sur del suburbio costero que lleva el mismo nombre.

Finalmente, se puede disfruta del  mar visitando  la playa  Astir, el lugar más fino sobre la llamada Riviera de Atenas. Los fines de semana de verano se tiene que abonar  una cuota de 25 euros, pero el precio si se va en otra época es  de  18 euros.

Foto vía El Litoral

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