Un viaje por el Metro de Atenas

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La red de Metro de Atenas (tres líneas, de las que dos son de reiente construcción pues se concluyeron en el año 2000) es joven, pero no así lo que se puede ver en sus entrañas. En los 57,7 kilómetros de recorrido de las dos líneas más modernas se excavaron más de 79.000 metros cuadrados con fines arqueológicos y se encontraron  50.000 objetos provenientes las más variadas eras de la Historia, desde el neolítico hasta la época posbizantina.

El reto pasaba por finalizar las obras sin destruir los yacimientos arqueológicos. Cada vez que se hallaba algo de valor arqueológico, se paraban las obras para dar entrada a los  arqueólogos. Para ello,  se usaron perforadoras especiales.

Del total de 40 estaciones de que dispone la red de Metro de Atenas, se realizaron prospecciones arqueológicas en veinte, de las que seis ccuentan con  hallazgos notables: Syntagma, Keramikós, Monastiraki, Acrópolis, Panepistimiu y Evangelismós.

En la estación de la plaza de Syntagma se puede contemplar desde una extensa colección de esculturas clásicas hasta los restos de un cementerio, usado tanto en la época micénica como en la bizantina.

Por su parte, en la estación de  Monastiraki,  en el lecho del río Iridanos, que nacía del Monte Likavitos y confluía en el río Ilissos, las excavaciones encontraron un sistema de abastecimiento de agua y de riego, con restos de talleres, casas y tumbas del  el siglo VIII antes de Cristo.

Asimismo, en la estadión de Evangelismós, en el subsuelo de la avenida Vasilisis Sofías, se pueden ver los restos de un antiguo cementerio con su correspondiente muro así como los vestigios de una vía y de un acueducto.

Por otro lado, el Metro de Atentas presenta en la mayor parte de sus estaciones varias obras de artistas contemporáneos griegos. Muhcas de estas obras tienen algún tipo de relación con la temática del Metro o del viajero, como puede ser un gigantesco reloj que cuelga sobre el amplio vestíbulo de la estación de Syntagma o los asientos en forma humana de los andenes de la estación de Lárisa.

Por último, el Metro de Atenas sobresale por su magnífica limpieza. No existen papeleras, pero no se verán papeles ni restos de comida por el suelo.  Y tampoco se podrán contemplar pintadas en ninguna pared. Una hazaña en una ciudad que no destaca precisamente por su pulcritud.

Foto vía Diario del Viajero

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