Una mañana en Plaka

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Las serpenteantes callejuelas de Plaka, el antiguo barrio situado bajo la Acrópolis, son consideradas las más encantadoras de Atenas. Como es natural, son también las más visitadas y en pleno verano algunas se llegan a abarrotar entre locales, turistas y vendedores. Pero Plaka también oculta lugares llenos de un atractivo innato.

Si se quiere evitar el calor y las aglomeraciones, lo mejor es subir en primer lugar a la Acrópolis y dedicar una hora más o menos en recorrer sus templos.  Luego hay que descender desde la Acrópolis y desviarse a la izquierda hacia el sendero Dionosiou Aeropagitou.

La entrada de la Acrópolis permite también el acceso al teatro de Dionisos, donde se estrenaron muchos de llos más importantes damas clásicos.

Luego, se tiene que regresar al sendero y girar a la derecha hacia Makrigianni para visitar el Nuevo Museo de la Acrópolis. Después, hay que dirigirse a Plateia Lysikratous , que debe su nombre al ganador de una competición coral del 335 antes de Cristo.

A renglón seguido, se puede hacer una parada en uno de los arbolados cafés que miran al Lysikratous; la mejor visita se consigue desde O Diogemous.  Luego, desde la plaza, se puede subir hacia el barrio de Anafiótika del siglo XIX para recorrer sus callejones.

A continuación, se puede salir por Prytaneiou, parando en el tranquilo jardín de la iglesia bizantina del Santo Sepulcro con su famosa llama sagrada. El lugar que te dejara gratamente sorprendido.

Desde Prytaneiou, hay que desviarse a la derecha en Mnisikelous y a la izquierda en Kyrristou para elegir entre el Museo de Instrumentos Musicales Griegos o el foro romano y la torre de los Vientos.

Por último, para concluir la jornada de mañana en Plaka se tiene que retroceder una manzana hasta llegar a O Platanos, un buen lugar para almorzar y reponer fuerzas.

Foto vía Absolut Atenas

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